El 22 de marzo de 1895, la batalla campal por ser la primera película reproducida al público en el mundo se daba por terminada con la obra de los Hermanos Lumière. Sin embargo, la historia no se detuvo ahí, y las mentes pioneras de la imagen y las historias siguieron trabajando durante años, hasta la actualidad, para ser los primeros en todo: audio, duración, efectos y, sobre todo, la primera película a color.
Hoy revisaremos precisamente esto, los primeros indicios del cine a color y su evolución hasta la era digital moderna.
La primera película a color
Cuenta la leyenda cinematográfica que «Un viaje a la luna» (1902) de Georges Méliès es la primera película a color de éxito en el mundo, pero este es un tecnicismo poco cierto ya que realmente Georges no fotografió o filmó a color, sino que tomó imágenes en blanco y negro las cuales fueron pintadas laboriosamente a mano para dar un resultado más realista.
En este sentido, podemos decir que la primera película a color fue «A Visit to the Seaside» (1908) de George Albert Smith y Charles Urban.
https://www.youtube.com/watch?v=akRm4EsXcgk
Esta película utilizó un sistema de kinemacolor basado en dos colores (rojo y verde) y sus diferentes combinaciones de manera aditiva para crear entornos muy bien logrados para su época.
Este sistema tenía claramente algunos defectos, como la imposibilidad de evidenciar el color azul, algo que al mismo tiempo resulta bastante curioso, siendo que esta primera película se trataba de un viaje al mar, ¿no?
El primer largometraje a color
Este tema da para muchos debates filosóficos del cine porque, por ejemplo, a pesar de que la película de Smith se considere la primera película a color, apenas duró unos minutos, es decir, se trataba de un cortometraje. ¿Podríamos definir esto como una película realmente?
Además, decenas de obras y de pioneros trabajaron de manera paralela para revolucionar con sus obras, por lo que se hizo complejo establecer una línea de tiempo con tantos experimentos saliendo por doquier.
En medio de este dilema podemos presentar a «With Our King and Queen Through India» (1912), que fue el primer largometraje presentado a color en la tecnología Kinemacolor, con una duración de 150 minutos en la categoría de documental mudo. La presentación de la obra requirió el uso de una banda musical y un comentarista de dirección en vivo.
Ahora, si lo que queremos es remarcar el primer largometraje a color que trata de una historia ficticia, es decir, una película como entenderíamos todos, entonces tenemos que mencionar a «The World, the Flesh and the Devil» (1914), producida por Urban y dirigida por F. Martin Thornton.
La película, de 50 minutos de duración, relata un drama del intercambio de dos bebés de estratos sociales distintos y cómo un engaño que nunca se ejecutó realmente podía llevar a las personas a construir personalidades tortuosas.
Ambos filmes se consideran obras perdidas; de los viajes de la realeza a la India solo quedan dos tomos, mientras que la última se ha desvanecido para siempre de la historia.
El primer film grabado con todos los colores
Tal como comentábamos antes, el kinemacolor tenía ciertas dificultades para captar una realidad a color completa al usar solo dos colores y sus mezclas, así que esto dio pie a la salida de un nuevo y costosísimo sistema, el Technicolor, el cual en principio usaba la misma mezcla de colores que el kinemacolor, pero en lugar de filtros usaba dos cintas que se grababan simultáneamente en cámaras especiales y que luego se unían, dando como resultado imágenes nítidas y de mejor calidad, eso sí, a precios exorbitantes.
Un poco más tarde este sistema evolucionó, dando como resultado las primeras obras con colores completos.
Hasta donde se sabe, el primer film a color, incluyendo todos los colores propiamente dichos, le pertenece a «Flowers and Trees» (1932), una película perteneciente al sello de Walt Disney, dirigida por Burt Gillet y se tituló con el primer Oscar al mejor corto de animación en la historia.
Volviendo al dilema de qué definimos como una película, es menester mencionar entonces a «La Feria de las Vanidades» (1935), la cual cumple con los requisitos para ser considerada el primer largometraje en usar todos los colores (con un sistema parecido al RGB).
La revolución del Technicolor y el éxito de «El Mago de Oz» (1939)
Luego de estos primeros éxitos a color, la industria fue creciendo a pasos agigantados con nuevas aportaciones en obras icónicas que revolucionaron al mundo con su gran impacto y vibrantes escenarios. Y aquí es donde nace uno de los mitos de la cultura popular con «El Mago de Oz» (1939).
Aunque no sea cierto, «El Mago de Oz» se considera la primera película de color de la historia dentro de la cultura popular, precisamente porque su obra llegó a ser tan buena y tan impactante que marcó un antes y un después en el uso de esta tecnología del color y despertó un interés masivo por la magia del cine.
https://www.youtube.com/watch?v=YWFHeDcVNiw
A partir de esta obra, el color comenzó a ser visto como una forma de crear un poderoso impacto psicológico en la audiencia, más allá de solo aportar realismo a la obra.
Eastmancolor
A pesar del impacto arrollador que estaban teniendo las nuevas obras en la relación del cine a color, era innegable que el monopolio de Technicolor estaba haciéndole las cosas complicadas a la industria.
Cada obra tenía que contratar una serie de cámaras especiales en condición de alquiler a la empresa. Las cámaras a color para entonces imponían la obligación de contratar también a especialistas técnicos, además de un proceso de postproducción que se llevaba a cabo también en los laboratorios de la empresa, dándole un poder exorbitante a la, para entonces, gigante compañía.
Este caldo de cultivo dio paso a Kodak para desarrollar y popularizar su sistema Eastmancolor, el cual, además de ofrecer buenos resultados de metraje, se necesitaba una única cinta para grabar, era decenas de veces más barato y funcionaba con la mayoría de cámaras de la época, sin duda una hazaña que lo cambió todo.
Si bien el Eastmancolor de los años 50 no se adoptó inmediatamente, sí que permitió la proliferación de más obras.
La masificación de la televisión a color y el impulso a la industria del cine
Una década más tarde, un invento inesperado cambió nuevamente las cosas, y es que los medios de producción más expertos comenzaron a popularizar el uso de la televisión a color como un elemento doméstico al alcance de la clase media, por lo que la demanda de obras a color se intensificó y eso impulsó a la industria del cine a reducir sus costes, crear métodos más eficientes y obras más ambiciosas para diferenciarse.
En este contexto tenemos obras como «Lawrence de Arabia» (1962) que emergió en pleno movimiento.
La era digital moderna
Finalmente, con la introducción de sistemas digitales modernos, entrados ya en el nuevo siglo y con los humanos redescubriendo el potencial de los ordenadores para la creación de obras de envergadura, la ciencia del color fue dando saltos cada vez más grandes en poco tiempo.
Y es que ver 3 o 4 años de diferencia en películas de los 2000 en adelante es como ver décadas de evolución.
Uno de los mayores ejemplos en la categoría “color” de la era digital, considerando que existen decenas de buenos ejemplos, seguramente debe ser «Avatar» (2009), una obra simplemente impactante y revolucionaria a nivel de tecnología, la cual creó una ambientación vívida y muy creíble de mundos completamente desconocidos para el hombre.
https://www.youtube.com/watch?v=5PSNL1qE6VY
Aunque ya estamos a más de 100 años de la primera película a color, es impresionante mirar hacia atrás y ver lo mucho que ha cambiado la industria hasta nuestra era, con filmes icónicos del cine a color moderno y con tecnologías revolucionarias inspiradas por personas muy adelantadas a su tiempo.